Fanáticos a muerte
El otro día caí en cuenta de que el fanático a muerte me molesta mucho.
“La lealtad es una virtud. Pero la lealtad incondicional… no creo que seas tu”
Un Sargento a Sayid en la serie Lost.
Y acá pasa algo parecido, el fanático a muerte de algo lo defienda a ciegas, sin importar nada. No escucha lo que el otro le quiere decir, no acepta una crítica a su amor.
Todo esto se despierta en mí cuando hace unos días, más precisamente el Domingo, estaba miraba Central-River en Justin.tv (CableHogar de Rosario no tiene TyCSports) y me colgué leyendo los comentarios en el chat que está al lado de la pantalla. En éste se peleaban tanto hinchas de Central y River, como de Boca y Newell’s. Y realmente todos me parecieron patéticos.
Entiendo y comprendo el amor hacia el deporte, hacia el fútbol. Pero hace tiempo logré entender ciertas cosas.
Soy de Rosario Central porque en mi casa son de ese equipo, fuí fanático de chico pero al crecer dejé de ir a la cancha. Cada vez que iba y veía a la gente putear, arrojar cosas, transformarse en idiotas en todo sentido más me daba cuenta de que yo no pertenecía a ese lugar. Pero el punto es que de chico me hicieron fanático de Central, pero estoy seguro que si mi viejo hubiese sido de Newell’s yo hoy sería de Newell’s.
Y me molesta que haya gente tan cegada por su fanatismo que no quiera asumir que si de chicos les hubieran enseñado primero el otro cuadro serían de ese. Hay gente que es tan fanática de [inserte equipo de fútbol aquí] que jamás en la vida admitiría eso.
Una charla planteando ésto con un fanático a muerte sería algo sí:
—¿De que equipo de fútbol es usted?
—Del Rojo! el ma’ pulenta fierita
—¿Desde cuando lo es?
—Desde la cuna loooco … que cuna!, desde la panza de mi vieja!
—¿Su familia es de Independiente también?
—Sii papáaa, vamo’ el rojo carajo mierda!
—Partiendo de que sus padres le inculcaron el amor por su equipo, ¿es posible que usted fuera de Racing si ellos lo hubiesen sido?
—JA! JAJA! Vo’ esta’ loco viejita! Yo? de los amargos esos! Ni loco! Los mataba a mis viejos si eran de Racing.
Hay algo que los fanáticos a muerte del fútbol no van a entender: todas las hinchadas son iguales. Muchos me van a querer matar por decir ésto, pero sí, lo afirmo.
Pueden alentar un poco más, pueden ser más en cantidad, pueden tener canciones mejores o pueden seguir más a su equipo; pero al fin y al cabo todas las hinchadas gritan, cantan y alientan. Todas hacen ante un clásico ponerte la piel de gallina al escuchar como esas miles de personas hacen retumbar el estadio con sus saltos y gritos.
Cuando tenés 7 años, escuchar el nombre de un equipo gritado por miles y miles de personas, es increíble. Realmente los que vivimos eso nos acordamos de como nuestra piel se erizó. Y eso te transforma. Eso te vuelve hincha de un club.
Tu viejo, tu tío, quién sea. Te lleva a la cancha, te hace vivir eso y te convierte en un fanático para toda la vida.
Tu viejo, tu tío, quién sea, te hizo del cuadro que sos. Y si las cosas hubiesen sido dinstintas, hoy serías igual un FANÁTICO A MUERTE… salvo que de otro equipo.
