Ella estaba en el colegio mirándose los dedos fijamente; fue ahà cuando lo vió por primera vez. Algo que no comprendÃa se asomaba entre el dedo Ãndice y el medio. Los compañeros empezaron a girar como si se encontraran dentro de un lavarropas automático; Graciela volvÃa a tener 50 años y seguÃa mirando fijo su sexto dedo. Éste era más pálido y angosto que los demás, como si pendiera de su mano sin vida alguna.
Los primeros años lo ocultó tanto de sus padres cómo de cualquier adulto, siempre con la idea de que era peor que se enteraran, que le traerÃa más problemas. TemÃa que se lo quisieran sacar, y el sufrimiento en su mente era demasiado como para comprobarlo; decidió que era mejor mantenerlo en secreto. Durante mucho tiempo usó guantes con la escusa de que creaba su propia moda, los tenÃa de todos los colores. Ella lo ocultaba junto a su dedo Ãndice ya que su escaso diámetro asà lo permitÃa; cada tanto, su dedo le pedÃa un respiro por lo que se escapaba para permitÃrselo, buscaba un lugar vacÃo, lejos de todos. Era la única forma de asegurarse de que nadie descubrirÃa su secreto.
Con el tiempo, notó que éste dedo no era uno más, que no podÃa permanecer allà oculto por horas. La necesidad de respirar le pedÃa a gritos que lo sacara de allà para siempre. Fue un 13 de junio, con 18 años recientemente cumplidos, cuando Graciela enfrento a sus padres. Situación que no olvidarÃa jamás.
La cara de ellos al enterarse fue una mezcla de odio, repulsión y más que nada desilusión. Su familia siempre alardeaba de la buena salud de todo su árbol genealógico y que ella tuviera esa porquerÃa asquerosa -como ellos lo llamarÃan de aquà en adelante- colgando de la mano derecha, no les causaba ninguna gracia.
Pero para Graciela todo habÃa cambiado, ya no le importaba que pensaran ni sus padres ni nadie más. Guardó los guantes para siempre y se mostró libremente sin importar que podrÃan pensar los demás. Fue creciendo, y su dedo la acompaño las 24 horas sea a donde sea, comenzó la facultad y lo mostró orgullosa, luego trabajó y lo mostró también. SalÃa a bailar con sus amigas y no lo ocultó ni una sola vez, estaba muy orgullosa de lo que era y nada ni nadie le iba a cambiar esa opinión. Inclusive, llegó a descubrir que su dedo le trasmitÃa una seguridad inigualable, que el hecho de caminar mostrándolo libremente le generaba una sensación de belleza que ni el maquillaje más costoso ni los perfumes más exquisitos lograban.
Entre recuerdo y recuerdo, Graciela se despertó lentamente con un ligero dolor de cabeza, en esos segundos en donde todavÃa las imágenes eran lo suficientemente claras cómo para distinguirlas, miró nuevamente su dedo y vió que en el lugar en donde él tendrÃa que estar, habÃa un cigarrillo con una extensa ceniza; un cigarrillo que se habÃa ido consumiendo con el pasar de los minutos. Consumido casi por completo, al igual que su vida.
Después de 36 años, Graciela tendrÃa que admitir de una vez por todas que el cigarrillo se habÃa convertido en una extensión de su mano que hasta el dÃa de su muerte nadie iba a poder sacar.
Lo que Graciela no sabÃa es que lo mismo que durante toda su vida le dió tanto, se lo quitarÃa mañana a las 18:43, cuando su hijo mayor encontrara su difunto cuerpo junto a ese mismo sillón.

















BuenÃsimoooooooooooooo! Quién lo escribió? Fuiste vos? Si fuiste vos re te contra felicito, guachoooooou!
Encima mi vieja se llama Graciela y fuma un montón y siempre le estamos diciendo que deje, asà que me viene como anillo al (sexto) dedo :P
De verdad, es buenisimo. Si lo escribiste vos registralo!
Si, lo escribà anoche antes de dormir. De vez en cuando flasheo cuentos asÅ
Y para que lo voy a registrar si uso CreativeCommons que me re proteje… (Leer ésto con tono hiper-irónico)
Muy buena la historia… genial
Buenisimo enserio… Ufff… y vos no fumas? jejeje..
Durward, gracias!
Gabriux, gracias y sÃ, poco pero si.
si negro, hemos vuelto
ni lei tu post, se nota?
Wow, está muy bueno, un sexto dedo…. muy buena metáfora. Muy bueno.
wow, o me está funcionando mal, o este post tiene PR 6!
Marcelo, ojala! jaja… no, todavÃa no tiene ni asignado el PR, muchas veces cuando cambias de pestañas el navegador se queda colgado con el PR de alguna página anterior que vemos… Capaz que es eso…
Si, me pasa. Es que actualizé, y seguia ahi. Despues me di cuenta que no.